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WASHINGTON, D.C. – En una decisión clave para quienes se oponen a las intervenciones médicas transgénero en menores, la Corte Suprema de Estados Unidos confirmó la constitucionalidad de la ley de Tennessee que prohíbe a los trabajadores de salud realizar procedimientos como bloqueadores de la pubertad y terapias hormonales con el fin de cambiar el sexo biológico de niños y adolescentes.
La decisión fue tomada por mayoría de 6-3. Quienes buscaban anular la ley argumentaban que ésta violaba el derecho a la igual protección de la Constitución al discriminar contra personas transgénero. Sin embargo, el presidente del tribunal, John Roberts, escribió que la ley «no viola la garantía de igual protección de la Enmienda Catorce».

“Los estados tienen interés en asegurar que los menores comprendan plenamente los tratamientos irreversibles a los que podrían someterse”, escribió Thomas. “Como cualquier padre sabe, la comprensión de los niños es limitada, y el número creciente de personas que se arrepienten de haber hecho esta transición demuestra los riesgos de asumir lo contrario”.
La jueza Sonia Sotomayor discrepó, argumentando en su disenso que la decisión “autoriza, sin pensarlo dos veces, un daño incalculable a los niños transgénero”.
Matt Sharp, asesor principal de la organización cristiana Alliance Defending Freedom, dijo que la Corte “consideró la ciencia” y citó estudios de Inglaterra y Estados Unidos que muestran los daños de estos medicamentos y cirugías.
Los estados tienen amplia autoridad para proteger a los menores de estas drogas peligrosas y procedimientos experimentales e irreversibles.”
Este fallo representa un revés significativo para la agenda transgénero, mientras la administración Trump impulsa medidas para excluir a personas trans-identificadas de deportes femeninos, el ejército, y definir el sexo biológico como hombre o mujer.


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